Ahora las lagrimas quieren asomarse, como el diluvio de Noe, para llevarse todos los pecados y limpiar mi alma.

Hoy la culpa me carcome, y ya no se como pedirte perdón.

-Un suicidio nunca causa alegría ni felicidad, pero porque siento lo contrario con el mío, supongo que ya me canse de causar tanto dolor a las personas que me rodean-